sábado, 14 de abril de 2007

Inmigrantes como ciudadanos...

Mientras en Francia forman parte activa del tinglado electoral (en El País viene un interesante artículo hoy sobre el papel que está jugando la inmigración en las elecciones francesas), en España apenas empiezan a salir a pasear los domingos, por el centro de las ciudades, con sus familias. Apenas hace sólo un año que en las grandes ciudades uno ve publicidad exclusivamente dirigida a ellos (señal de que tienen cierto poder de consumo más allá de lo fáctico). Si bien ya han pasado casi por completo los tiempos de la "irregularidad masiva", (tuvimos el Plan GRECO, por ejemplo, y ya que ha quedado demostrado el importante efecto positivo que tiene la inmigración sobre la economía y la balanza demográfica) el ordenamiento jurídico vigente no deja casi lugar a dudas (L.O. 8/2000) y muchas veces no queda más trinchera que los convenios internacionales sobre Derechos Humanos. Se resiente claramente el acceso a los derechos individuales y políticos. Por no hablar de lo fáctico. Se han conseguido avances importantes en los últimos años; ya hay derecho a la asistencia jurídica gratuíta para los inmigrantes irregulares, y ya empiezan a asomar la cabeza las primeras asociaciones culturales y laborales de inmigrantes.
Pero es evidente que el conflicto a largo plazo sigue pareciendo inevitable. Llevamos 15 años de inmigración, estamos en una "primera fase"; pero seguimos sin tomar nota de la experiencia de países de nuestro entorno que llevan muchos más años que nosotros en esto y que han vivido el conflicto social en sus carnes (la propia Francia, recientemente). Nuestros viejos barrios del desarrollo son ahora de "ellos"; ya no se trata de la familia recién llegada del pueblo de Badajoz en los años 60. El estigma social ahora les pertenece; los españoles ya somos todos licenciados y tenemos nuestras frustraciones de "clase media". El albañil vuelve a construír bajo la maldición de Babel mientras la Ley se encarga de no dar permisos de residencia para trabajo por más de 5 años. Será mi impresión o será que los teóricos de la política sólo son "los clásicos" para el hombre blanco; pues me pregunto qué causa mejor para nuestra democracia que la mayor prosperidad del mayor número posible de personas, y "ellos" también están en el ajo. O probablemente me equivoque, dirán muchos. O será que "el sistema no absorbe más" (cuál de ellos, el del ¿pensiones?) o será que realmente la lucha contra la criminalidad se resiente por su culpa. Pero sigo sin creerlo. Lo cierto es que me tarda el ver concejales musulmanes en los pueblos de Almería. Principio democrático para bien o para mal; y mensaje para los cínicos: qué mejor forma de acabar con la "invasión cultural" que dejarles ganar dinero y calidad de vida para que los domingos se vayan al centro comercial.... Nadie se hace mártir con el estómago lleno, no hay más que acudir de forma superficial a la propia filosofía árabe clásica. En mi opinión, las tesis conservadoras no se sostienen de ninguna forma en este punto. Los seres humanos son muy parecidos mientras uno con bata blanca no demuestre lo contrario y dentro de diez años, los hijos de los hijos de Alá o de los "papitos" van a querer ir a la Universidad como quiso el de Villaconejos en los años 70. Y con toda la razón del mundo. Y que no empiecen a comprar casas en Torrevieja, que más de uno va a tener un conflicto moral...